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Hace aproximadamente una semana pensaba en retomar la frecuencia en mi blog. Sobre todo, porque existen reflexiones muy recientes que me han dejado algunas inquietudes y ganas de compartir ideas.

La famosa frase de Gabriel García Márquez en su libro El Coronel no tiene quién le escriba: "Hay que ser infiel, pero nunca desleal" me lleva a múltiples maneras de entender ámbitos de la vida pública y privada en la que los seres humanos nos involucramos cada día. 

En el caso de las relaciones amorosas específicamente, pregunto: ¿serían capaces de permitir que su pareja pueda experimentar una relación sexo/afectiva con otra persona? ¿Eso pudiera ser un acuerdo común?

Empecemos por cuestionarnos la diferencia que existe entre deslealtad e infidelidad. Esto ha sido ampliamente debatido. Hay reflexiones que llaman “infantil, egoísta, muy mezquino” que las personas piensen que lo más doloroso no es “el hecho físico en sí de la probable cópula de su pareja con otra, sino más bien el hecho de pensar que el objeto de su deseo le pueda dedicar más tiempo, pensamientos o cariño a otra…, aunque sea poquito, aunque ese amor o cariño no compita y no se pueda comparar con el que ella misma recibe”. (“La infidelidad no es pecado, lo es sí, la deslealtad”)

Por su parte, hay otras reflexiones que apuntan a que “el hecho de ser o no ser adúltero o infiel es una posición en la que intervienen fenómenos evolutivos, emocionales, culturales; es un hecho que exista una tendencia normal a sentirse atraído por otras personas, pero la decisión trae consecuencias de las cuales el hombre debe ser consiente y tomar responsabilidad, más aún si ha optado por el compromiso serio que es una realidad, al igual que las relaciones extramatrimoniales; sicológica y científicamente las relaciones sexuales no deben estar sometidas a una sola relación de pareja, a diferencia de las relaciones sentimentales, pero emocionalmente el respeto y la lealtad van por encima de todo, hasta de los instintos naturales” (La infidelidad, ¿un comportamiento humano o de deslealtad?, Ángela Marcela Ramírez Sanabria)

Lo cierto es que el constante dilema entre infidelidad / deslealtad puede tocar la puerta de todas y todos. Remover los esquemas mentales, sacudir las emociones y repensar nuestra situación actual sexo/afectiva.

Sobre este tema, las personas con estabilidad en sus parejas, incluso casadas, temen debatir porque hay una delgada línea entre la traición y el placer consensuado. Pero estos aprendizajes forman parte de la vida misma, pues muchas veces nos toca empezar una y otra vez, incluso con la misma persona.

Y vuelvo a García Márquez, porque lo decía en El Olor de la Guayaba: “El matrimonio, como la vida entera, es algo terriblemente difícil que hay que volver a empezar desde el principio todos los días, y todos los días de nuestra vida. El esfuerzo es constante, e inclusive agotador muchas veces, pero vale la pena. Un personaje de alguna novela mía lo dice de un modo más crudo: "También el amor se aprende".

Los "Concursos de Belleza"... prisiones ideológicas.

Publicado: 12/11/2013 09:40 por confluencias en sin tema
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Belleza Burguesa
La belleza será convulsiva o será nada
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Universidad de la Filosofía
Más humillante que los concursos de “belleza” y sus “premios”, más que su publicidad, más que la exhibición ganadera de sus “pasarelas” y más que todas las vulgaridades y ofensas que se dicen (o se piensan)... lo que  ofende a la humanidad es el foco nazi-fascista que se desliza bajo la apariencia inocente de los Concursos de “Belleza” femenina. Se sepa o no.
La “belleza” burguesa es una forma de esclavitud que, con sus destellos y farándulas, destila crueldad y mal trato físico y psicológico. La cifra de muertes ocasionadas por la carrera loca de la “belleza burguesa” se paga a precios intolerables y la irracionalidad es altar de crímenes en los que, muy frecuentemente, los padres de las, o los, concursantes son los primeros verdugos. Es la ideología de la clase dominante disfrazada de hermosura para desplegar sus horrores. La idea de “belleza”, que ha mercantilizado la burguesía, es un “valor” de clase, superpuesto a todos los valores, perversamente confundido con la idea de “bondad”. Dicen que lo “bello” es “bueno” y que eso cuesta... que no importa el precio si se desea, como escenario de vida, sólo cosas “bellas” y “buenas”. Galimatías aberrante que sale por la tele a todas horas, sin clemencia.
La idea de “belleza” burguesa, resucitada en el Renacimiento, idolatra la fuerza de lo físico, como lo hicieran griegos y romanos, para infiltrar un sentido de los placeres basado en el individualismo, en la suerte o la bendición divina, que privilegia a unos cuantos poseedores de cánones estéticos dominantes. El capitalismo muy pronto entendió la necesidad de una estética comercial capaz de comprar y vender su propia “belleza”.
Tal “belleza” se vuelve asunto moral hecho carne y cuerpos bellos, esclavos del utilitarismo servil al fachadismo. Tal “belleza” que es, también, idea política, se convierte bajo el capitalismo en mercancía precipitada en la vorágine de la farándula entre destellos de crueldad y exclusión seriales. Pero la “belleza” burguesa es, en su fondo, una extensión de la guerra que tiene armas, uniformes y símbolos diseñados para encerrase en sí y en la injusticia. La “belleza” burguesa, y su moral de resignación, enseñan que la vida nunca es justa ni igualitaria. Por eso la publicidad se empeña en mostrarla como un bien preciado otorgado por algún capricho celestial.
Esa ideología burguesa es ofensiva alienante que necesita rostros hermosos, cuerpos torneados y belleza fascista que los conceptualice y objetive en la estética del menor esfuerzo, del hacer nada, del sacrificio fatuo, de eso que baja del cielo reducido a caminar en pasarelas exhibicionistas donde se insulta a todo el que no es miembro del club de esa “hermosura” condenada a exhibir su corona y cetro, entre símbolos de poder mercantil. Para la burguesía la “belleza” es una fatalidad distintiva que hace inviable la belleza de “los otros”. Es “belleza” que impone rigidez e histeriza a la naturaleza licuándola con individualismo sobre una épica que pone todos sus vicios mercantilistas como ejemplos “buenos”, “sanos”... “puros”. Y en su opuesto, lo que la burguesía deja “afuera”, lo diferente, lo que tenga otras cualidades, pasa a ser exterminable porque en su concepción del mundo “lo otro” es siempre “feo”. He ahí la ideología mass media.
Quienes financian esos concursos de “belleza”, y toda su parafernalia, pasan por encima de todo, especialmente por encima de la dignidad de esas muchachas -y a veces muchachos- que se prestan, por mil razones contradictorias, al negocio del exhibicionismo en “pasarelas”. Un poco de claridad sobre el estado real que guarda la educación sexual y la salud mental social, bajo el capitalismo, es suficiente para intuir, sin error, la cantidad de vulgaridades y bajezas a que se exponen las “bellezas” comercializadas. Comenzando por quienes organizan toda su farándula. Y esperan que lo aplaudamos, que lo celebremos y que lo aceptemos como algo que nos merecemos y, por eso, lo financiemos con nuestros salarios. Negocio redondo.
No cometeremos el error (ni permitiremos que se cometa) de culpar a las víctimas. Es que el problema no es la “belleza” como una categoría social que expresa cierto grado de desarrollo del sentido del gusto, de la armonía y del papel de la estética en el conjunto de las relaciones humanas. El debate es contra la esclerosis mercantilista que se empeña en fabricar estereotipos y palabrería banal para excluir de su mundo “hermoso” a todos aquellos que no entran el las tallas, modas y el merchandising estándar de la “belleza” de mercado. El debate es contra la doble moral de los señores, señoritos y señorones que juegan con las necesidades, económicas y psicológicas, de algunos jóvenes, para imponer a todos, una forma esclavista de los negocios como si eso fuese “lindo”. El debate es contra la ideología de la clase dominante convertida en desparpajo pornográfico y fascista que desfila impunemente en las pantallas de la oligarquía para fijar en nuestras vidas la tesis de que lo valioso es ser joven, ser aceptado por los parámetros autoritarios, ser esclavo, a cualquier precio, de las “formas” y de los valores burgueses. Y competir… por eso y para eso.
Los espectáculos de la “belleza” burguesa terminan siendo un horror conceptual y fáctico labrado por ciertos  comerciantes que suelen ser horribles, no por su apariencia, sino por sus antecedentes, sus negociados, su ética de explotadores y su ninguna honestidad. La burguesía, pues. Son lo más horrendo que le ha ocurrido a los pueblos y a la clase trabajadora. Son, por su apariencia y sus trasfondos, un comercio aberrante e indigno que se hace cada día más injustificable a la luz de la más elemental carta de derechos humanos y de las luchas mundiales que crecen a favor de la dignidad de género, de la honestidad en las relaciones humanas y el respeto por la integridad emocional de los pueblos. Insistamos, como insistían los surrealistas, en que “La ética sea la estética del futuro”.

 

http://universidaddelafilosofia.blogspot.com.ar/
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175730
Tomado de: http://universidaddelafilosofia.blogspot.com.ar/2013/11/los-concursos-de-belleza-prisiones.html#.UoI9qBB_b58

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

"Nunca he declarado la guerra a los hombres; no declaro la guerra a nadie, cambio la vida: soy feminista. No soy ni amargada ni insatisfecha: me gusta el humor, la risa, pero sé también compartir los duelos de las miles de mujeres víctimas de violencia: soy feminista. Me gusta con locura la libertad más no el libertinaje: soy feminista.

No soy pro-abortista, soy pro-opción porque conozco a las mujeres y creo en su enorme responsabilidad: soy feminista. No soy lesbiana, y si lo fuera ¿cuál sería el problema? Soy feminista. Soy feminista porque no quiero morir indignada. Soy feminista y defenderé hasta donde puedo hacerlo a las mujeres, a su derecho a una vida libre de violencias.

Soy feminista porque creo que hoy día el feminismo representa uno de los últimos humanismos en esta tierra desolada y porque he apostado a un mundo mixto hecho de hombres y mujeres que no tienen la misma manera de habitar el mundo, de interpretarlo y de actuar sobre él.

Soy feminista porque me gusta provocar debates desde donde puedo hacerlo. Soy feminista para mover ideas y poner a circular conceptos; para deconstruir viejos discursos y narrativas, para desmontar mitos y estereotipos, derrumbar roles prescritos e imaginarios prestados.

Soy feminista para defender también a los sujetos inesperados y su reconocimiento como sujetos de derecho, para gays, lesbianas y transgeneristas, para ancianos y ancianas, para niños y niñas, para indígenas y afrodescendientes y para todas las mujeres que no quieren parir un solo hijo más para la guerra.

Soy feminista y escribo para las mujeres que no tienen voces, para todas las mujeres, desde sus incontestables semejanzas y sus evidentes diferencias. Soy feminista porque el feminismo es un movimiento que me permite pensar también en nuestras hermanas afganas, ruandesas, croatas, iraníes, que me permite pensar en las niñas africanas cuyo clítoris ha sido extirpado, en todas las mujeres que son obligadas a cubrirse de velos, en todas las mujeres del mundo maltratadas, víctimas de abusos, violadas y en todas las que han pagado con su vida esta peste mundial llamada misoginia. Sí, soy feminista para que podamos oír otras voces, para aprender a escribir el guión humano desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad.

Soy feminista para mover la razón e impedir que se fosilice en un discurso estéril al amor. Soy feminista para reconciliar razón y emoción y participar humildemente en la construcción de sujetos sentipensantes como los llama Eduardo Galeano. Soy feminista y defiendo una epistemología que acepte la complejidad, las ambigüedades, las incertidumbres y la sospecha.

Sé hoy que no existe verdad única, Historia con H mayúscula, ni Sujeto universal. Existen verdades, relatos y contingencias; existen, al lado de la historia oficial tradicionalmente escrita por los hombres, historias no oficiales, historias de las vidas privadas, historias de vida que nos enseñan tanto sobre la otra cara del mundo, tal vez su cara más humana.

En fin soy feminista tratando de atravesar críticamente una moral patriarcal de las exclusiones, de los exilios, de las orfandades y de las guerras, una moral que nos gobierna desde hace siglos. Trato de ser feminista en el contexto de una modernidad que cumple por fin sus promesas para todos y todas.

Como dice Gilles Deleuze “siempre se escribe para dar vida, para liberarla cuando se encuentra prisionera, para trazar líneas de huida”. Sí, trato de trazar para las mujeres de este país líneas de huida que pasen por la utopía. Porque creo que un día existirá en el mundo entero un lugar para las mujeres, para sus palabras, sus voces, sus reivindicaciones, sus desequilibrios, sus desórdenes, sus afirmaciones en cuanto seres equivalentes políticamente a los hombres y diferentes existencialmente.

Un día, no muy lejano, espero, dejaremos de atraer e inquietar a los hombres; dejaremos de escindirnos en madres o putas, en Marías o Evas, imágenes que alimentaron durante siglos los imaginarios patriarcales; habremos aprendido a realizar alianzas entre lo que representa María y lo que significa Eva. Habremos aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres. Ni santas, ni brujas; ni putas, ni vírgenes; ni sumisas, ni histéricas, sino mujeres, resignificando ese concepto, llenándolo de múltiples contenidos capaces de reflejar novedosas prácticas de sí que nuestra revolución nos entregó; mujeres que no necesiten más ni amos, ni maridos, sino nuevos compañeros dispuestos a intentar reconciliarse con ellas desde el reconocimiento imprescindible de la soledad y la necesidad imperiosa del amor.

Por esto repito tantas veces que ser mujer hoy es romper con los viejos modelos esperados para nosotras, es no reconocerse en lo ya pensado para nosotras, es extraviarse como lo expresaba tan bellamente esta feminista italiana Alessandra Bocchetti. Sí, no reconocerse en lo ya pensado para nosotras. Por esto soy una extraviada, soy feminista. Y lo soy con el derecho también a equivocarme".

Florence Thomas

Cofundadora del grupo Mujer y Sociedad

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS

COLOMBIA

 

Fuente: https://www.facebook.com/notes/flor-de-cayena/ser-feminista-seg%C3%BAn-florence-thomas/435562419802324

Imagen tomada de: http://www.ciudaddemujeres.com/wp-content/uploads/2013/02/Ser-Feminista.jpg

No hay momento más preciso en la vida de los seres humanos como dimensionar el sentido y la importancia de estar solos, de tener un diálogo consigo, de proyectarse desde sí… 

Esto no significa prescindir totalmente de percepciones ajenas, pero curiosamente las decisiones que vienen de nuestros “adentros” son las más sentidas. Podemos tener un cúmulo de opiniones externas pero, cuando descuidamos esa parte tan íntima con uno mismo, terminamos estableciendo desequilibrios en nuestra integralidad y asumiendo decisiones de todos, menos las nuestras.

Puede ser que a algunos les resulte, pero es tan importante inculcarse estos momentos auto-reflexivos que, a fin de cuentas, son necesarios para sobrevivir en un mundo donde no puedes adivinar las percepciones e intereses de las otras personas.

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Tomado de: http://www.ciespal.net/ciespal/index.php?option=com_content&view=article&id=1055:ciespal-participa-en-taller-sobre-tratamiento-de-genero-en-los-medios-de-comunicacion&catid=28:institucional&Itemid=41

"El Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina, CIESPAL, participa este 9 y 10 de abril de 2013 del Taller Tratamiento de género en los medios de comunicación organizado por el Colegio de Periodistas de Pichincha, CPP, la UNESCO y la Asociación de Editores de Periódicos, AEDEP.

El primer día expuso Dayana León, funcionaria del CIESPAL, el tema “Construcción de imágenes de género en la publicidad. Representación no sexista en el escenario publicitario”.

En su presentación resaltó la importancia de conocer los conceptos y la normativa nacional e internacional para plantear líneas de corresponsabilidad entre medios, agencias de publicidad, creativos, entidades gubernamentales, ONG y  ciudadanía.

Abordó, como parte de su agenda, los nexos entre teoría de la comunicación y teoría de género. Hizo un recuento sobre las representaciones e imaginarios de género en la publicidad y la construcción de mensajes. Y un punto clave fue el análisis de observatorios y producción mediática coherente con nuevas representaciones, al destacar la experiencia del Salón de la Comunicación de la Fundación Grupo de Apoyo al Movimiento de Mujeres del Azuay, GAMMA radicada en la ciudad de Cuenca, Ecuador.

En un diálogo con los participantes se reflexionó sobre la necesidad de políticas públicas para realizar observancia sobre la actividad de los medios y para lograr que la ciudadanía reconozca como un derecho humano recibir mensajes no sexistas.

Además se destacó la importancia de replicar a nivel nacional experiencias similares a las del Observatorio de la Fundación GAMMA, y lograr que las agencias de publicidad cuenten con códigos de ética acordes con principios constitucionales, normativos y de responsabilidad social de realizadores y realizadoras.

Se llamó la atención a las Universidades, para que asuman materias y enfoques transversales que impulsen procesos de producción en comunicación con perspectiva de género.

La expositora comprometió a directores, periodistas y representantes de diversas organizaciones e instituciones a continuar con encuentros como este donde se enfatice la importancia de comunicadoras y comunicadores en los cambios de imaginarios y representaciones.

Dayana León es cubana radicada en Ecuador, periodista y Máster en Ciencias Sociales con mención en Género y Desarrollo  otorgada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, sede Ecuador. Ha trabajado en diferentes fases de proyectos y programas de cooperación al desarrollo como la identificación, formulación, seguimiento y evaluación; así como la elaboración de diagnósticos participativos y líneas base en comunidades urbanas y rurales (campesinas e indígenas) –orientadas al comercio justo y defensa de sus derechos-, con enfoques transversales en género. Es profesora universitaria y ha laborado en el Estado ecuatoriano, específicamente en la función electoral, en la Comisión de Transición hacia el Consejo Nacional de las Mujeres, ex-CONAMU y como especialista en género y comunicación del equipo evaluador del proyecto de Codesarrollo Cañar-Murcia.

Mañana, 10 de abril, presentará Alexandra Ayala Marín, Coordinadora de Investigación del CIESPAL el tema “Tratamiento informativo de la violencia de género”.

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Pueden escuchar la emisora del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) mediante este enlace: www.chasquiradio.com

Se inauguró Chasqui Radio

Publicado: 26/06/2013 13:33 por confluencias en varios

Tomado de: http://chasquiradio.com/ciespal/index.php?option=com_content&view=article&id=1043:se-inauguro-chasqui-radio&catid=27:eventos-ciespal&Itemid=41

"Chasqui Radio www.chasquiradio.com es una propuesta del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina, CIESPAL, en su afán de establecer nuevos espacios para democratizar la comunicación y aprovechar las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías. 

El viernes 15 de marzo, presentó una programación especial de lanzamiento de la emisora en línea que incluyó una variada oferta temática como asuntos de género, música, comunicación y nuevas tecnologías. 

Con ocasión del mes de marzo, dedicado a la mujer, el CIESPAL consideró que el primer programa de la emisora se enfoque en temas de género y comunicación. Para el efecto, Dayana León, funcionaria del CIESPAL, condujo el programa “Conversaciones” con la participación de la concejala del DMQ, Beatriz León; Tachi Arriola de Radialistas apasionadas y apasionados y William Franco, creativo de UMA, agencia de publicidad. Fue un diálogo ameno y con aportes para comprender el rol de la comunicación como eje transversal para la construcción de una cultura de equidad.

Las innovaciones tecnológicas en la radiodifusión se analizaron en el programa “Tecno comunicación” producido por José Rivera, jefe de contenidos digitales y multimedia del CIESPAL. El programa  reunió a  experimentados profesionales de la radio en línea del país, como: Mayra Clavijo, Directora en Radio Turismo Ecuador; Carlos Flores, director de FLACSO Radio y Verónica Calvopiña y Roberto Chávez, de Wambra Radio. Todos coincidieron en que fortalecer una radio en Internet no es sencillo, aún hay limitaciones, pero al parecer el impacto de estos nuevos medios es fuerte y tiene la ventaja de ser multiplicador y se replica apoyado por redes sociales.

Así como se abordó temáticas de género y nuevas tecnologías, se valoró al medio radio con su lenguaje, sus narrativas y sus voces tradicionales, por eso, el programa “Voces de radio” con Erika Von Lippke y René Torres; representa un homenaje a quienes tuvieron la suerte y el compromiso de participar en el aparecimiento y desarrollo de la “época de oro de la radiodifusión ecuatoriana”. Gustavo Cevallos conversó con estos amenos personajes y por un momento volvimos a escuchar el característico sonido de esas voces profesionales que tanta imaginación nos produjo cuando las seguíamos en sus añorados programas radiales.

Paco Godoy y el trío Los Tres del Pacífico se unieron a la celebración, generosamente entregaron sus canciones, con música en vivo como en los buenos tiempos de la radio. Es solo el preámbulo de lo que CIESPAL ofrece desde Chasqui Radio en sus programas regulares.

Para cerrar la jornada de lanzamiento de la radio virtual, Hernán Espinoza, productor de radio del CIESPAL, condujo el programa “Radio, sociedad y comunicación”, con Francisco Ordóñez, director de la Radio Pública de Cultura; José Ignacio López Vigil, director de Radialistas Apasionadas y Apasionados; y Fernando Checa, director del CIESPAL.  Ellos conocen de cerca la trayectoria que en materia de radio se ha desarrollado en casi tres décadas, por eso su entusiasmo sobre este nuevo paso que es importante para marcar la ruta en procura de un medio de comunicación de vanguardia y que impulse la participación ciudadana."

Watch live streaming video from ciespal at livestream.com

Nota publicada en

“La vida es a veces luz y a veces sombra”… así canta Ana Belén en Niña de agua, una canción compuesta por su compañero de vida Víctor Manuel San José. Y no es coincidencia que quiera dedicar unas líneas, con esta melodía,  a ese ser que  llegó un 4 de marzo del 2012 a mi vida: mi hija Amelia.

Muchas personas me han preguntado las particularidades de este gran deseo y realización de ser madre y quisiera recordar a esos seres que con fé les pedí por este gran regalo: la Virgen de la Caridad del Cobre, San Lázaro, la Virgen de Regla y Amelia (“La Milagrosa”).

Como nunca mis embarazos podían desarrollarse, recuerdo que visité el Cementerio de Colón y pedí con mucha fe tener un hijo  o hija. Luego, visité El Rincón y también imploré.  Y en los próximos días ya se cumple un año de la llegada al mundo de mi pequeña.

Celebraré en estos días este regalo de Dios y mis Santos, porque Amelia trajo a mi vida luz y amor.

Niña de agua

(Víctor Manuel San José)

No es que la casa no tuviera techo
pero si algo faltaba lo tenemos.
Nada me gustaría como saber cierto
a qué o a quién tendré que agradecerlo.

No es que los días no estuvieran llenos
para la ternura siempre hay tiempo.
Ya está el rompecabezas amarrado
fue la pieza que andábamos buscando.

No viniste del frío ni la lluvia.
Llegaste del amor y de la luna.

Niña de agua
te crecerán las alas y tu vuelo,
niña de agua,
quizá oscurezca el sol así lo creo.
Niña de agua
nunca sabrás sumar lo que te quiero.


Desde el alba dispuesta hasta la aurora
descubres todo y todo te impresiona:
del perro hasta la hormiga laboriosa
la vida a veces luz a veces sombra.

(1986)

Hace 15 años soñaba con el matrimonio, atribuyéndole un valor como esa unión de dos seres con diversas formas de ser y sentir, de actuar y crear en la vida. Con el paso de los años, descubrí que el amor va más allá de los trámites tan burocráticos como la firma de un papel. En otros contextos, entendí que la consumación en el altar, hace que los votos se mantengan más allá de la vida. Esto, como una constatación de la relación mítica perenne entre el hombre - la mujer y su Dios.

En estos tiempos, donde aún persiste la ilusión por formalizar una relación basada en estándares religiosos, morales, éticos e incluso, de un “bien y buen vivir en pareja”, creo que es importante aprender sobre las nuevas maneras de convivencia.

Para algunas personas es preferible conocerse antes de… Para otros, es una seguridad que le garantiza que la separación, dado el caso, sea menos probable por implicaciones afectivas y económicas. Mientras que para los que creen en el verdadero amor, es una maravillosa prueba de sus sentimientos.

Con los antecedentes de los discursos entorno a lo emotivo-material, quiero remontarme y tener gratos recuerdos de esos “amores en moneda nacional” en Cuba, mi tierra natal, y por eso me detengo a escuchar Propuesta de Buena Fé.  Y es en ese contexto que quisiera creer en la trascendencia y el esfuerzo del matrimonio. Porque bien dice la canción: “Amor, amor: buen motivo para dos, espero que te alcance y que te sobre la paciencia y el valor”.

No apagues el candil...

Publicado: 26/02/2013 11:07 por confluencias en del amor y otros temas

Hoy amanecí recordando la letra de “Candil de Nieve” de Pablo Milanés y Raúl Torres. Mientras hacía los quehaceres cotidianos en casa, antes de salir al trabajo, la escuchaba y tomaba un café bien fuerte.

A veces en la vida no somos capaces de discernir entre el amor y el dolor, entre el ser y poder, entre lo que tenemos y ya no queremos.

Es una dicotomía, donde los seres humanos nos volvemos complejos e intransigentes.

Por eso hoy sí necesité de esa “fuga, catatónica, nocturna, un viento breve al edén de un sábado, donde un ave miope te espera leve, de las malas colisiones, no te puedes escapar, candil de nieve, y es que si lo ves volando sobre el labio de otra flor te encolerizas, te ruborizas candil de nieve”.

Y así fue como sentí la necesidad de encender el clavel, de ver la razón al amanecer de lo que me falta, de lo que no alcancé (parafraseando a “Candil de Nieve”).

“No pienso que sufrir es aquella opción

que nos dio algún dios para salvarnos;

no apagues el candil

o la nieve te hunde en el centro del dolor”.

Por tanto, a veces hay que mirar lo grande del camino porque “otras lágrimas te esperan cual angustias pasajeras en tu camino y otras musas más ligeras pintarán y tocarán otro destino sal a buscarlas candil de nieve”.

Y así fue como inicié este día, amando mi espacio, mi “cuarto propio” y sintiendo que el mundo siempre puede estar a nuestros pies si definitivamente nuestra actitud es propositiva y de cambio, cuando así las circunstancias lo ameriten.

Frases de: “Candil de Nieve”. Autores: Pablo Milanés y Raúl Torres

 Crecí convencida que mi padre es único y que no “es cualquiera”. A pesar de la distancia, lo he tenido presente en cada paso. No recuerdo un instante en el que lo necesité y no estuvo a mi lado. Sin embargo, para muchos hombres actualmente la responsabilidad debe recaer mayoritariamente en las madres y no en ellos, incluso existen mujeres que les incomodan las relaciones permanentes de sus parejas con sus hijos, fruto de relaciones anteriores.

Así está girando el mundo, con una crisis permanente de la paternidad responsable que acentúa situaciones de discriminación hacia las mujeres.  Incluso, hay quienes justifican esta incapacidad de amar a sus propios hijos/as  por diferencias e incompatibilidad de caracteres con las madres, ex parejas.

No hay que generalizar, pero invito a mis colegas,  amigos, lectores, a que respondan para sí las siguientes preguntas: ¿con qué frecuencia me preocupo por mis hijos/s? ¿Es suficiente estar pendiente de la fecha de vencimiento de la pensión? ¿Qué afectos diarios cultivo en ellos/as? ¿Qué valores le enseño?

Por este motivo, quisiera regalarles para acompañarles en su meditar la "Oración de un Padre", escrita por  Douglas MacArthur, en la que dijo: "Dame, Oh Señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuándo es débil y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo cuando sienta miedo; un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada y humilde y magnánimo en la victoria. Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos. Allí déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por los que fallan, que su corazón sea claro, cuyos ideales sean altos, un hijo que se domine a sí mismo, antes que pretenda dominar a los demás; un hijo que avance al futuro, pero que no olvide el pasado y que con humildad pueda recordar siempre la sencillez de la verdadera grandeza, la imparcialidad de la verdadera sabiduría, la mansedumbre de la verdadera fuerza. Entonces, yo, su padre, me atreveré a murmurar: NO HE VIVIDO EN VANO".

Por eso, pensemos cuál es el modelo de un padre que espera un hijo o hija: si es aquel ausente, escurridizo, intermitente, despreocupado… o aquel que construya el porvenir de forma conjunta y con amor.

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Es un hecho: caminas y observas hacia donde se dirigen las miradas de hombres que te circundan. La vista se orienta a cuerpos con medidas muy similares a los estándares de “reinas de belleza (90-60-90)”. ¿Qué sucede con las preferencias sexo-afectivas hoy día? ¿Cuánto sacrificio con su cuerpo y con sus emociones tienen que hacer las mujeres para intentar agradar al ego masculino? ¿Es una verdadera razón que complacer la estética es un tema de salud, de bienestar consigo misma o del intento por el reconocimiento y valorización por parte de otros?

Las respuestas están un autodiagnóstico que cada persona pueda realizarse. Por mi parte, creo que la estética es un tema cultural pero no es la puerta más acertada para alcanzar momentos felices. Puedes maquillar situaciones, instantes, pero difícilmente esconder la insatisfacción de acomodarte a estándares para ser aceptada, reconocida y aparentemente amada.

“Quiero bajar”, “tengo libras de más”, “estoy haciendo la dieta X”… en fin… son frases muy comunes que se han suscitado en este mundo donde el mercado de la belleza ha tenido aciertos muy interesantes como el de penetrar en aspectos tan delicados como la autoestima de las personas.

Con estos antecedentes, sigo en mi pequeño espacio prefiriendo a hombres que no se preocupan por cómo te ves, sino cuánto vales. Hoy no es tan factible tener títulos, ser tan exitosa profesionalmente, sino cumples o te acercas a esas medidas. Es un buen contexto para las empresas y centros de estética, pero muy mal negocio para la satisfacción de las mujeres, para ser un ser humano integral e integrado.

Si hay hombres diferentes… pues que aparezcan. Si eso definitivamente está en decadencia entonces estamos  en una etapa de transición donde lo visual predomina frente a los valores, en contraste con el hallazgo de la Venus de Willendorf. Una realidad que terminará en un colapso en la salud mental y la situación económica de quienes no puedan con actitud y aptitud enfrentar este hecho insostenible pero desafiante.

Imagen: Venus de Willendorf

http://www.youtube.com/watch?v=43NCrFuToew

Nada pierdes si quieres volver con tu pareja y tienes la posibilidad de hacerlo. De forma práctica puedes desaprovechar excelentes momentos para la sanación y la renovación de actitudes que algún momento pudieron ser tóxicas.  El camino está claro porque quieres volver y no sabes cómo. Pueden aparecer en tu mente millones de estrategias pero al final todas conducen a un mismo camino: el retorno.

A esta altura, no entiendo por qué nos complicamos cuando de ambas partes existe el sentimiento, herido sí, pero en fin… es sentimiento.

Puedes armarte de un plan de tácticas muy similares a la guerra de guerrillas, pero lo mejor es hablar claramente, abrir el corazón y los sentidos, para así precisar si vale o no la pena.

Cuando algo se quiere, pues se busca y se define. Esa es la alternativa más viable si se albergan esperanzas de volver.

“Darse un tiempo” no creo que sea lo más óptimo, porque corres el riesgo de abrir más brechas en las heridas y que la otra persona pues decida “explorar” cómo le va con otra relación. Entonces ahí el riesgo es mayor si no se cuenta con madurez para el perdón, pues tendrás que enfrentarte a las heridas del pasado y también  a la constante idea de imaginarle con otra persona, en caso que decidan volver.

A veces hay que experimentar las profundidades para saber cuánto valemos y hasta dónde podemos llegar con una persona. Hay tres caminos con muchos atajos: plantear un retorno con urgencia, esperar con riesgos o salir de la historia sin mirar hacia atrás.

Frente a esto, salir de una historia implica enfrentar un tiempo a la soledad, “que a veces tiene ganas de acompañar” como dijera Pablo Milanés. Pero hay que aprender a estar sol@s en ciertos momentos.  Porque con el corazón dividido en trozos de recuerdos e instantes, no será lo más óptimo para otra persona.

En momentos de crisis no es bueno tomar decisiones, pero tampoco hay que vivir para esperar que pase el caos y que la rueda del tiempo nos haya pasado por encima envuelt@s en dolor.

La tarea dura es saber cómo no recuerdas a esa persona… lo dijo Baltasar Gracián “Saber olvidar, más es dicha que arte”

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Hoy me animé a escribir, aunque sólo son ideas sueltas, sobre esos hombres que no logran mirar más allá de su circunferencia. A quiénes el tema del placer es una cuestión secundaria en sus vidas y sólo piensan en mantener un micro-espacio y un micro-poder.

Luego de días intensos de debates y reflexiones sobre estos casos en diferentes contextos, me atrevo a escribir sobre lo importante que es saber bien quiénes somos y, al menos, hacia donde queremos ir.

En mi exiguo aprendizaje por la vida, sé de historias y fracasos, de debates y nostalgias, de luchas incansables en el andar cotidiano. De rupturas… Todo esto, con una insaciable vitalidad de seguirme conociendo y proyectarme, dado el privilegio de la perfección que solo le adjudicamos a las deidades y otras manifestaciones tangibles e intangibles de la esperanza y de la FE. Por tanto, somos seres humanos con capacidades y posibilidades de luchar por los derechos.

Y esa libertad individual y sin tapujos de la que a veces no se está acostumbrad@ a disfrutar es de la que hablo. El vivir con presiones e inseguridades del “mañana” cobijan y coexisten bajo el mismo techo y sábanas de hombres que se niegan a tener rupturas en los caminos que por “moralidad”, mas no por ética… tienen que surcar.

Triste realidad… pero cotidiana.

Así están viviendo su día a día algunas parejas; donde las conquistas por la autonomía económica y empoderamiento de género, sigue en algunos casos reproduciendo los patrones patriarcales y de “manipulación” que dicen “si no es mío, no es de nadie”. O mejor, “yo trabajo, te doy casa, comida y techo…”, pero eres mío.

¿A dónde fueron a parar los discursos y los actos?

¿Estamos mejores o peores? ¿O hemos desviado la razón de ser de las luchas?

¿Qué tipo de síndrome padecemos cuando estas historias llegan a nuestra cotidianidad?

Reproducir situaciones de discriminación o, peor aún, asumir relaciones desiguales de poder, ¿es legitimar que queremos emerger contra todo y sin banderas con nada? O, es acaso seguir sintiéndose una verdadera mujer si tienes en las condiciones que sea, a un hombre que te “represente a tu lado”, planificando todas las estrategias posibles. Aún cuando eres “mujer empoderada”…

Pero las que cierran las puertas, que ya no regresan a ver y que no necesitan usar trajes de manipulación para saber que son verdaderas mujeres; son entonces excluidas y criticadas por las propias mujeres en muchos casos.

Es entonces que reflexiono y ya no pienso sólo cuándo los hombres en el contexto en el que hablo… sino, cuándo las mujeres…

 

Imagen: Pintura de Jean-Hippolyte Flandrin "Jeune Homme Nu Assis au Bord de la Mer 1836".