Alguien habló de paz y vertió bombas en su nombre.
Por: Dayana LitzCuatro años atrás, un once de septiembre, comenzaba el reloj a sonar en mi habitación. Eran las siete y aún para la humanidad todo parecía absolutamente normal.
Sería un poco más de las nueve de la mañana cuando el impacto del primer avión sobre una de las torres gemelas de New York ya ocupaba los titulares de los principales medios de comunicación del mundo.
Hasta ese momento el tema sobre el terrorismo era cuestionado por el entonces y el actual gobierno de George W. Bush.
A partir de esa fecha todo cambió: la guerra para proclamar paz, el hambre para afianzar miseria, el odio para fomentar progreso, han sido las máximas defendidas por este emporio norteamericano.
El 11 de septiembre de 2001 marca para Estados Unidos una fecha, además de luto nacional y solo comparable con el ataque de los japoneses en Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941, un momento para conquistar el mundo en nombre de una supuesta “guerra antiterrorista”.
Llega hasta la actualidad el sentir de aquellos que perdieron a familiares, amigos; cuyas lágrimas comenzaron desde el mismo momento que presintieron algo más que un simple estallido sobre sus sienes.
Las torres gemelas caían despavoridas y al mismo tiempo descendían las utopías de poseer un mundo mejor con el llamado “sueño americano” tan difundido por la prensa y la cinematografía, pero cada día menos creíble para quienes tienen verdaderas quimeras y esperanzas.
Pero aún el tema del terrorismo sigue ausente y parece que al gobierno estadounidense no le alcanzan las razones para ocuparse con urgencia y con seriedad de este tópico.
Ejemplo de ello fue la decisión del Fiscal General de Estados Unidos al concederles la libertad a los dos asesinos de Orlando Letelier.
Eran individuos de origen cubano que no vacilaron un segundo en cambiar sus hogares por la guarida de la Fundación Nacional Cubano Americana.
El asesinato del ex ministro chileno Orlando Letelier y su colaboradora Ronnie Moffit el 21 de septiembre de 1976 pasará a la historia como uno de los hechos terroristas más despreciables.
El auto quedó inservible tras el estallido de una bomba en Washington pues Letelier era perseguido por la dictadura.
El reloj puede pararse a la hora del derrumbe de las torres gemelas pero el tic-tac del tiempo sostiene los recuerdos también de un 11 de septiembre de 1973 cuando los anhelos de La Moneda se sucumbieron a base de armas y dictaduras.
La fuerza de Salvador Allende y la confianza en él de pueblos progresistas como el cubano se mostraron en la carta de Fidel Castro a este líder chileno el 29 de julio de 1973.
“Tu decisión de defender el proceso con firmeza y con honor hasta el precio de tu propia vida, que todos te saben capaz de cumplir, arrastrarán a tu lado todas las fuerzas capaces de combatir y todos los hombres y mujeres dignos de Chile.
Tu valor, tu serenidad y tu audacia en esta hora histórica de tu patria y, sobre todo, tu jefatura firme, resuelta y heroicamente ejercida constituyen la clave de la situación.”
Así se dirigía Fidel a Allende y, más tarde desde el imborrable recuerdo, Pablo Neruda hacía agonizar sus letras ante los sucesos en Chile.
“Allende fue asesinado por haber nacionalizado la otra riqueza del subsuelo chileno, el cobre. En ambos casos la oligarquía chilena organizó revoluciones sangrientas. En ambos casos los militares hicieron jauría. Las compañías inglesas en la ocasión de Balmaceda, las norteamericanas en la ocasión de Allende, fomentaron y sufragaron estos movimientos militares.”
11 de septiembre… triste día para marcar en el calendario ciertas fechas señaladas como diría Max Lesnik, porque desde el norte o el sur de las Américas la esperanza de los pueblos se vio extinguida.
Aún quedan hombres y mujeres capaces de levantar en los muros de los ideales del mundo lo que se precipitó en caer, lo que no pudo sostenerse, lo que ya se erige en los verdaderos antiterroristas que sacrifican la paz por la guerra.
Triste día para los humildes, para los ricos de alma y espíritu… dolorosa ocasión para los defensores del antiimperialismo porque las torres gemelas y La Moneda revertida, marcan el almanaque del tiempo cual si fueran desgarradoras visiones de un mundo huérfano de seres humanos concientes y pacíficos.
12/09/2005 22:19. #. Tema: No a la Guerra.
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Autor: Hernán Moreano
Hola amiga, te felicito por tu artículo me gusto mucho.
Fecha: 18/10/2005 22:05.
