Nuestra mejor canción... la ilusión rendida ante la melodía y poesía de la trova cubana.

Todavía quedan restos de humedad,
sus olores llenan ya mi soledad,
en la cama su silueta
se dibuja cual promesa
de llenar el breve espacio
en que no está...
“El breve espacio en que no estás”…Pablo Milanés
Cada vez que la melodía de El breve espacio en que no estás… viene a mi mente, siento como una especie de acercamiento con mis raíces cuya historia hace que cada día, al caminar por las calles, al compartir con una guitarra el sueño de todos, al esperar un nuevo amanecer… pues me sienta orgullosa de ser cubana.
Y esto se muestra en cada momento cuando sé que el fenómeno de la Nueva Trova no ha muerto y que es comparable con todos los movimientos de lo que se llamó "nueva canción" y que se dieron en varios países de América Latina... Lo que le da más trascendencia a la Nueva Trova es que fue quizá el único movimiento de este tipo que tuvo el privilegio de alcanzar la mayoría de los objetivos que se había propuesto al comienzo.
No se llama Nueva Trova porque se hubiese inventado algo más que lo conocido por trova; sino a decir de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés: la trova en Cuba tiene más de cien años. Se llama ’’nueva’’ porque es la trova que tocó hacer en la nueva Cuba porque existió la necesidad de dar una respuesta artística, creadora, musical, a todo lo que se estaba viviendo.
Cuando llega la Revolución, en Cuba se estaba gestando un cierto nacionalismo en la canción, nacionalismo que también se daba en otros terrenos, como el político. Y ese fenómeno tan profundo no fue un simple cambio nacionalista; al contrario, fue una verdadera revolución intemacionalista que no tenía precedentes en toda la historia de América Latina.
El germen de la Nueva Trova se empieza a dar entre los años 1965 y 1966 cuando los nuevos compositores empiezan a dar sus respuestas creativas... Esto se concreta en una primera reunión y encuentro propiciado por la Casa de las Américas, la principal institución de la cultura cubana, que en 1967 agrupa en lo que se conoció por canción-protesta y después fue la Nueva Trova. Ahí estaban Noel Nicola, Silvio, Pablo, Eduardo Ramos y Vicente Feliú.
Eso produjo un fenómeno de estudio y de rescate de las raíces, con una vuelta a las fuentes, a la trova que emergió con temas como Longina, Perla Marina.
Santiago de Cuba, situada al oriente de Cuba, es una ciudad que hecha de música, poesía y leyenda, podría bien calificarse la cuna de la trova y de sus legítimos representantes: Sindo Garay y Miguel Matamoros, pero también de Pepe Sánchez, el creador del bolero Tristeza, que marca el nacimiento de ese gustado género.
Hoy día la trova sigue ocupando espacios en la vida de aquellos que a veces, desde una identidad propia, logran plasmar en el arte de la música un sentimentalismo que atrapa a la razón de vivir atado a la historia y a las raíces.
