CONFLUENCIAS |
![]() http://confluencias.blogia.com "Un entendimiento todo lógica es como un cuchillo de hoja sola, que hiere la mano de su dueño." Rabindranath Tagore
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema del amor y otros temas. La poesía… ese arte que en cada momento me cautiva más… Ha hecho que ofrezca estos versos… unos versos de autores que han calado profundamente en mi vida y en mi alma. A veces, cuando me siento sola… a pesar de que el mundo me rodea y me miman mis seres queridos… creo que el mejor momento para estar en un diálogo oculto con mi exquisita soledad es a través de la poesía. El arte me renueva, me hace vivir cada día más feliz… Pues la felicidad es lo más anhelante en cada persona… Alguna vez te has preguntado, ¿ACASO SOY FELIZ? Imagen: Título: El nacimiento de Venus; Autor: Sandro Botticelli; Fecha: 1478; Estilo: Renacimiento italiano. Cinquecento. Emily Dickinson Podría estar más sola sin mi soledad, tan habituada estoy a mi destino, tal vez la otra paz, podría interrumpir la oscuridad y llenar el pequeño cuarto, demasiado exiguo en su medida para contener el sacramento de él, no estoy habituada a la esperanza, podría entrometerse en su dulce ostentación, violar el lugar ordenado para el sufrimiento, sería más fácil fallecer con la tierra a la vista, que conquistar mi azul península, perecer de deleite. Versión de L.S. Oscar Wilde Versión de E. Caracciolo Trejo Imagen: Título: La creación de Adán ( Bóveda de la Capilla Sixtina); Autor: Miguel Angel; Fecha: 1508-1512; Estilo: Renacimiento italiano. Cinquecento. Marguerite Yourcenar Tú la avispa y yo la rosa; Tú el mar, yo la escollera; En la creciente radiosa Tú el Fénix, yo la hoguera. Tú el Narciso y yo la fuente, En mis ojos tú brillando; Tú el río y yo el puente; Yo la onda en mí nadando. Y tú el sol y la sal Y en los labios el caudal Del rumor meciendo el juego. Yo el pájaro y el cielo Azul cruzando su vuelo, Como el alma atiza el fuego. Imagen: Título: El éxtasis de Santa Teresa; Autor: Bernini; Fecha: 1645-1652; Estilo: Barroco. Paul Verlaine Soñé contigo esta noche: Y yo, así como se saborea una fruta Era de una elasticidad, Y tú, querida, por tu parte, Al despertar fue, en tus brazos, Versión de Víctor M. Londoño Cada vez que me encuentro alguien en la vida, con el cual quisiera compartir momentos de felicidad, siempre existe dentro de mí una fuerza mayor que no me deja en paz. Los celos me dominan cuando, de manera relativa, me imagino cualquier tipo de desliz. Será quizás porque no me he encontrado con la persona adecuada o que llevo intrínsecamente una marca que me autodenomina “celosa”. Dentro de los propósitos para este año se incluye superar estas barreras y las formas de “ver fantasmas donde no los hay”, es por eso que si en algún momento de mi vida vuelvo a establecer una relación formal con alguien trataré de superar los errores del pasado pero tampoco confiar demasiado… no es que la pareja sea tu enemigo con el que compartes intimidad… sino que las puertas muy abiertas dan paso a otras interpretaciones. He comprendido que los celos forman parte de un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene, o se considera que se tiene-posee, o se debiera tener-poseer. Por lo cual a veces me siento que he superado esto, si nos referimos al ámbito sentimental, donde el rasgo más acusado de los celos es la desconfianza y sospecha permanentes en el otro que tiñen, y perjudican gravemente, la relación con la persona amada. Dentro de las cosas que he comprendido es que las personas muy celosas son, frecuentemente, apasionadas, ansiosas, un poco sadomasoquistas y neuróticas, y proyectan en su entorno humano sus propias tendencias a la infidelidad. Si nos remitimos a las teorías influidas por el psicoanálisis dicen que los celos son producto del egoísmo característico del ser humano que cree siempre que cuanto quiere le pertenece. No obstante existe otra interpretación acerca de las cuantías en que los celos influyen o no en la relación y puede considerarse que una cantidad razonable de celos es necesaria, pues es una manera de demostrar que la otra persona te interesa. La falta de celos puede interpretarse como indiferencia. Así que en realidad, el que los celos sean un problema depende más de cómo es tu relación, de cómo interpreta tu pareja que lo celes, y es a esto a lo que debes poner atención, para no caer en la indiferencia o en asfixiarlo y ahuyentarlo. Foto del cuadro “Celos” de Gérard Dupuch Hoy, mientras tomaba un café acompañada de varias compañeras que asisten a los cursos de la maestría en Quito, Ecuador junto conmigo, debatíamos acerca de las consecuencias de la infidelidad en cada una de las parejas. Todas somos provenientes de diferentes países y la realidad es que no basta con saber que te han sido infieles para, definitivamente, reconocerlo y perdonar… Podemos preguntarnos: ¿Qué es la infidelidad? Elementalmente muchas personas contestarían que la infidelidad consiste en tener relaciones con alguien que no es tu pareja. Pero nada es tan natural como parece a primera vista porque la cuestión no radica en la implicación de tu cuerpo en el asunto sino a veces el hecho no se consuma por diferentes patrones pre-establecidos y sí se puede ser infiel hasta en el pensamiento. Cuando se habla de infidelidad rápidamente se forman dos bandos. Aquellos que practican la infidelidad con desconocimiento y trivialidad y aquellas que disfrutan de la infidelidad como algo personal y privado. Es decir: hombres y mujeres. Hay quienes afirman que para la mujer la infidelidad es algo que solamente hace cuando siente que es necesario, algo que disfruta y saborea en silencio, algo que puede minar su conciencia pero no confiesa por amor a la persona a la que cree haber traicionado. No obstante nadie puede predecir el futuro y si en un momento determinado pudo existir infidelidad de una parte u otra, creo que se puede encontrar en cada uno de nosotros internamente la razón para “romper esquemas” en determinados momentos. La cuestión no radica en lo que signifique o no la persona con la cual han sido infiel, sino en la herida que existe en la dignidad…algo que es bien diferente… Pueden pasar los años y aún perduran esas heridas… se encuentran abiertas y vulnerables… Creo que no se traiciona a la concepción de pareja, se traicionan los proyectos, se traiciona al amor que tal vez un día se juró que era “para siempre”… ¿Podremos seguir creyendo aún cuando existan muchas cosas en común? La respuesta está en cada uno de nostr@s La cuestión no radica en que los hombres o las mujeres son los culpables…hay que considerar también el momento, las circunstancias y otros elementos que la pareja pueda decidir… Pero la realidad no es fácil y a veces nos cuesta mucho PERDONAR y añoramos que algún día NOS PERDONEN. Indiscutiblemente la infidelidad causa un daño moral muy grande, y si hay un perdón, en mucho de los casos, el hecho queda recóndito e invariablemente coexistirá la desconfianza de que se vuelva a perpetrar para esto si se considera el perdón, se debe de iniciar nuevamente la relación en donde se volverá a tasar el cariño y amor de debe de existir aún, para ver que es lo que se puede salvar de esa situación. Si se decide perdonar a la pareja que te ha sido infiel es una actitud muy tangible y próspera, pero antes el pasado tiene que ser bien solucionado pues mientras que se conviva con él pues no bastará únicamente con la palabra PERDÓN Foto tomada de http://www.farras.com/guayaquil/farraseducativas/eltema/infidelidad3.jpg Por: Dayana Litz Cuando el erotismo pudo ser tan fuerte y no menos sensible al cambio en mi desarrollo juvenil a partir de la prosa o el verso… supe entonces que la avalancha de palabras perdidas por el tiempo o recreadas en una etapa, supo describir la inmanencia de sus entrelíneas. Siempre el erotismo ha sido para mí un misterio, un sueño y no una pesadilla que preocupó u ocupó en épocas de antaño a quienes veían solo la sexualidad asociada a la reproducción, o exhibían unas sábanas blancas marcadas con una moralidad purificada luego de la primera noche después del matrimonio. Proveniente del dios griego Eros, dios del amor, el erotismo se irrumpe de todo lo relacionado con las relaciones sexuales y no estrictamente con el acto físico sino también con todas sus proyecciones. El erotismo puede verse en combinación con la libido, término más usado por el psicoanálisis de tipo freudiano y que se asocia a la libre creatividad, o síquica energía que un individuo dispone hacia el desarrollo personal, o individualidad de si mismo. En el mundo de los objetos, el erotismo puede confundirse con el fetichismo que es la derivación, hacia objetos o partes del cuerpo, de la libido; de tal manera que la vista o una simple imagen real o mental de esa parte del cuerpo provoque en el fetichista un deseo sexual. Siempre me gusta recurrir a los clásicos pues aún, cuando no existan frases evidentes que puedan propiciarle una interpretación en un solo repaso al lector acerca de la esencia, pues autores como los principales poetas simbolistas Verlaine, Rimbaud y Mallarmé pertenecieron a una corriente donde se trataba de ver en las cosas lo que hay de oculto en ellas. Precisamente, el erotismo que pudo emanar de cada uno de ellos dio cuenta de la misión del poeta que es en sí manifestar lo que las cosas sugieren, de ahí que aparezcan símbolos con mucha frecuencia. Por lo que existe, además, una gran asociación entre las cosas y el estado de ánimo del poeta. En ellos hay una repetición sobre el tema del amor, los sentimientos, el erotismo, el deseo, así como la melancolía, el cansancio, el hastío, así como una búsqueda de lo exótico, un deseo de evasión; y existe una renovación del lenguaje poético y de la versificación, de la métrica en general. En este último aspecto es notorio el empleo de recursos literarios como metáforas, sinestesias y aliteraciones. Tal y como la literatura puede constituir parte de la vida humana y reflejar la perspectiva de la vida personal y/o del contexto en que se vive; asimismo el erotismo es un fenómeno humano; puede decirse que en la antigüedad, el sexo era únicamente un acto de procreación y en algunas religiones como la pagana, en la que se efectuaban ritos sexuales como pauta de metempsicosis, espiritualidad y purificación para la concepción. Como tal, el erotismo afronta su expresión ante la necesidad del hombre de preambular el acto sexual para un disfrute más sublime; el ser humano percibe que con la imaginación y un preámbulo, el acto sexual puede realizarse con un goce mucho más allá de lo habituado hasta ese instante. Es entonces que desde el inicio del surgimiento del erotismo, se emprende entonces la culturización del sexo y viceversa, y así el hombre va dando forma a su deseo, juguetea con sus instintos y abre la compuerta donde se guarecían las inhibiciones y tabúes, pero también el recato y la mesura. Tal vez por estas u otros derives más poderosos, la Iglesia se pugna una batalla controladora ante el sexo y a través de ello; lo que antes era un acto de purificación es conceptualizado, como un acto libidinoso. Poco a poco, a partir de las diferentes maneras de ver la vida y al acto sexual, el desarrollo de las diferentes sociedades fue superando algunos tabúes, aunque todavía prevalecen aunque en menor cuantía. Por su parte, la literatura erótica se ha escrito en todas la épocas y medios sociales, mucho antes de la aparición de la imprenta. Escritores de cualquier formación y cultura han irrumpido por este declive literario, desde los antiguos griegos hasta los más contemporáneos. Se puede decir que el siglo XX es definitorio ante la corriente erótica; pues los años 60 son esenciales porque la juventud de aquel entonces liberaliza al sexo de casi todas sus verjas. Es cuando las mujeres abandonan el impedimento de la virginidad y los hombres se dejan crecer el cabello; por otra parte los homosexuales entablan una mirada hacia sus parejas en público sin poseer en su interior ninguna reprimenda. Es entonces cuando las formas convencionales literarias se rompen y el tema del amor es entonces un terreno soberano. "Hagamos el amor y no la guerra" fue una frase que los hippies usurparon y la difundieron como graffiti por las calles del mundo, al saltar de los periódicos y la melodía de los Beatles; en este momento las letras de las canciones estaban anegadas en el tema erótico y fueron impulsoras de esta fiebre, algunas con letras sugestivas u otras colmadas de ciertos simplismos. De todas formas considero que no hay que ver por separado cada uno de estos aspectos si se quiere ver de una forma conciente y sana una determinada literatura erótica pues todo está muy relacionado con el tema de la sexualidad y el género y sus dimensiones; pues en la literatura feminista como tal se da cuenta de que la sexualidad no es una esfera circunspecta de interacción, impresiones o conductas en las que las divisiones sociales predecesores se puedan o no desplegar. La sexualidad, por tanto, es una dimensión activa de la vida social en la que el género ocurre y a través del cual el género puede constituirse socialmente. Sin estos elementos anteriores, evidentemente, no puede hablarse de un erotismo porque esto se entremezcla con una profunda reflexión sobre los sistemas sociales y el papel de las mujeres, así como sobre manera en que las mujeres han llegado a convertirse en domesticadas, asimismo se pueden mostrar los reflejos de su visión y hechos emancipatorios. Tanto Freud como Lévi-Strauss a pesar de dejar claro estos argumentos en sus estudios, no llegaron a elaborar una reflexión sobre este hecho, porque simplemente describieron a los mecanismos de la vida social que son el origen de la opresión de las mujeres y las minorías sexuales. Por tanto no hay que estar ajenos a la historicidad donde se evidencia que los papeles sexuales estaban definidos por el lugar que correspondía a cada uno en épocas anteriores. Por un lado el hogar era el ámbito femenino por excelsitud mientras que los ámbitos exteriores pertenecían a los hombres. Por tanto, esta división sexual del mundo –el espacio público y el privado-, generaba una bifurcación precisa entre lo que definía la identidad de una y del otro. Esto incide directamente en las prácticas eróticas pues la sexualidad hay que verla desde una subjetividad atrayente al poner puntos claros sobre la evolución histórica e interpretativa de ser mujer pues no se muestra una lucha de víctima/victimario en sus concepciones sino en una real profundización al poner en una balanza los pro y los contra que han sometido a la mujeres a la opresión desde los ámbitos más íntimos. |